Escribo con el pelo suelto.

Me incomoda tener el pelo suelto a veces, pero cuando fui a atármelo, noté que mi gomita roja no estaba.
Di vuelta mi cuarto hasta que me acordé... Hasta que me acordé de la escena.
Una cinta de papel escrita con fibrón rojo, vos pegándola en mi zapatilla, yo dejándola en un tu mano y... la gomita roja. Ésa que parece un cable de teléfono colorado. Mi gomita roja, que hacía juego con la cinta que quedaba pegada en tu mano. Tenía que irme, pero no sabía cuál iba a ser el futuro de ella y pregunté '¿Te la vas a quedar?', respondiste que si y yo me fui.
Me acordé donde estaba, me acordé de quién la tenía y no me gustó para nada. No me gustó darme cuenta de que dejé que alguien se quedara con una de mis gomitas, cuando no suelo permitirlo. No me gustó que te la quedaras vos.

También recordé la charla sobre mis miedos a no publicar ciertas cosas, ya que quizás las verían y no quería arriesgarme. Así que publico esto con la esperanza de que no lo veas o... quizás si.

Comentarios

Entradas populares