El argentino
Había vuelto de España para hacerse el Argentino. Ella lo había ido a escuchar.
Ese pelo negro enmarañado y esa actitud soberbia me dejaban mucho que desear. Para ella, todo estaba bien.
Hacia calor en el barsucho. Ahí por España y Ayacucho. Bella era mar del plata y bellos sus bares de gente de siempre.
Se paró con su guitarra y ese tupé que casi parecía porteño. Sonrió e intentó no olvidarse su acento argentino antes de ponerse a cantar.
Empezo con una canción de amor, el folclore argentino siempre había tenido las palabras justas para los corazones rotos.
A mi me parecía un cuatro de copa que cantaba bien. Ella tenia brillo en los ojos.
Por ahí porque yo era chica, y no entendía nada. O por ahí por ser chica, entendía todo.
Vaya a saberse, después de tantos años, que era lo que su amor de hace años le producía a ella. Ahí había una cuenta que no había podido cerrar. Él, sin embargo, solo disfrutaba la atención y el aumento en su ego que sentía cuando a ella le brillaban los ojos.
"Y si se quieren, ¿por que no están juntos?" pregunté
"La distancia" me dijeron y yo no entendí.
Porque cómo el espacio iba a poder contra el amor. Nada puede con el amor, pensaba yo.
Porque por ahí yo era chica, y no entendía nada. O por ahí, por ser chica, entendía todo.
Me fui enterando con el tiempo los detalles. Ella enamorada, él comprador, ella sola, él en España, ella enamorándose pero no lo suficiente, él sin volver, ella con un hijo, él con sus noches en los bares, ella divorciada, él viniendo a argentina a tocar en un bar.
Años después sentí el amor de lejos y entendí. Entendí la distancia, entendí por que dos personas que se quieren no están juntas, entendí lo que era que te brillen los ojos y llenar un ego ajeno.
Tantas cosas entendí después del tiempo.
Y quise volver a ser chica.
Porque por ahí yo era chica, y no entendía nada. O por ahí, por ser chica, entendía todo.
Ese pelo negro enmarañado y esa actitud soberbia me dejaban mucho que desear. Para ella, todo estaba bien.
Hacia calor en el barsucho. Ahí por España y Ayacucho. Bella era mar del plata y bellos sus bares de gente de siempre.
Se paró con su guitarra y ese tupé que casi parecía porteño. Sonrió e intentó no olvidarse su acento argentino antes de ponerse a cantar.
Empezo con una canción de amor, el folclore argentino siempre había tenido las palabras justas para los corazones rotos.
A mi me parecía un cuatro de copa que cantaba bien. Ella tenia brillo en los ojos.
Por ahí porque yo era chica, y no entendía nada. O por ahí por ser chica, entendía todo.
Vaya a saberse, después de tantos años, que era lo que su amor de hace años le producía a ella. Ahí había una cuenta que no había podido cerrar. Él, sin embargo, solo disfrutaba la atención y el aumento en su ego que sentía cuando a ella le brillaban los ojos.
"Y si se quieren, ¿por que no están juntos?" pregunté
"La distancia" me dijeron y yo no entendí.
Porque cómo el espacio iba a poder contra el amor. Nada puede con el amor, pensaba yo.
Porque por ahí yo era chica, y no entendía nada. O por ahí, por ser chica, entendía todo.
Me fui enterando con el tiempo los detalles. Ella enamorada, él comprador, ella sola, él en España, ella enamorándose pero no lo suficiente, él sin volver, ella con un hijo, él con sus noches en los bares, ella divorciada, él viniendo a argentina a tocar en un bar.
Años después sentí el amor de lejos y entendí. Entendí la distancia, entendí por que dos personas que se quieren no están juntas, entendí lo que era que te brillen los ojos y llenar un ego ajeno.
Tantas cosas entendí después del tiempo.
Y quise volver a ser chica.
Porque por ahí yo era chica, y no entendía nada. O por ahí, por ser chica, entendía todo.

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