Se fue el 13 para llegar el 14

   Cuando el 2012 terminó, mis expectativas estaban un poco altas y me costó entender que un año no se puede -ni debe- comparar con otro. El 2013 fue un año que estuvo lleno de cambios y definitivamente, si bien mis expectativas en ciertos aspectos eran muy altas, superó ciertas cosas a las cuales no les ponía ni un punto a favor.
   Sorprendentemente y muy a diferencia de lo que las estadísticas decían, no encontré mi "lista de cosas por hacer" que supuestamente había escrito para este año. Luego de dar vuelta la casa y abrir TODAS las cajas que existían en el departamento, me di cuenta que no la había escrito... Fue muy raro, algo que desde que tengo memoria no habia sucedido, no estaba en mis planes. Cuando llegó el 31 de diciembre, no estaba tampoco en mis planes pasarlo con "el lado bueno de la familia", ni tampoco pasarlo de ese modo. 
   Este es como todos los fines de año, estoy con mi gente en mi casa, estoy con mi música y con mis miles de recuerdos de este año flashero dando vueltas por la cabeza.
   Disfruté mucho estos 365 días, debo admitir que me arrepiento de muchas cosas y de otras, estoy completamente feliz y orgullosa de haberlas hecho. La pasé muy mal en algunos momentos y me divertí muchísimo en otros. Pero lo único que puedo decir, sin empezar con las cursilerías y la nostalgia es: GRACIAS.
   Gracias a lo bueno y a lo malo, a los días fríos y a los días calurosos, a las peleas y a las risas, a los gritos y a las charlas, a los forros y a los de fierro, a todos por todo. Infinitamente gracias.
   De lo único que estoy segura ahora, es que el 2014 va a ser la bomba, y que todos vamos a encargarnos de que sea inolvidable.

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