"Le regalo la pava, como incentivo para el estudio. Ella toma mucho mate, más cuando estudia, ésto es para su vida universitaria."
Le dijo esas pocas palabras al vendedor, y yo me sonreí a mi misma y la miré con cariño. Quizás no sea mucho, pero es la primera vez que valora un poco el esfuerzo que hago y me apoya en mi carrera.
A una mujer como ella, al igual que a una mujer como yo, hay que saber descifrarle los gestos. Ése era uno de los buenos, de los sinceros, de los que ella no sabía manejar.
Comencé a quererla como es luego de nuestra pelea, y no insinúo que nuestro conflicto "nos fortaleció como personas y fortaleció nuestra relación" porque ¿A quién quiero engañar? Esa pelea no hizo mas que romper, sino que una vez puestas todas las cartas sobre la mesa y, cuando ya no hay mas máscaras para utilizar, es cuando uno siendo realmente sincero comienza a querer. Si, a querer. Con todo y eso. Con lo bueno y con lo malo. Con las diferencias y por sobre todas las cosas, con lo que concordamos. 
Descubrí, luego de mucho, quién es y quién soy. Y la quiero así como es, aunque ya no espero que me quiera como soy.
Pero no nos desviemos del tema, vale aclarar que es la primera vez que escribo algo positivo con respecto a esta mujer. Y seguramente, se deba en parte a que maduré en ciertos aspectos -o eso me agrada presumir, aunque no sea cierto- y que, a esta altura puedo tomar esos gestos agradables y puedo rescatar esa pequeña luz dentro de ese ser. 
No nos confundamos, no lo hago por ella, lo hago por mi. Es una forma de creer que dentro de una persona tan horrible, todavía existe un ser humano. Lo hago para sentir que tengo algo bueno que rescatar antes de pensar en todo lo que paso.

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