Rollo de cocina
Ayer me llevé abrazado el rollo de cocina a la mesita de luz sabiendo que iba a llorar toda la noche, porque dolía, porque no podía mas.El día anterior lo había guardado en su lugar porque se me habían pasado un poco las reiteradas ganas de llorar, y pensé que si lo tenía lejos por ahí también ayudaba.
Es bastante patético cuando ves la imagen deplorable que dejaste el día anterior cuando le da la luz del sol. Es bastante patético cuando te acordás de la imagen tuya del día anterior cuando no daba el sol.
Pero la peor sensación de todas, son las ganas de llorar que vuelven cuando te acordas de por qué llorabas.
Pasaron muchas horas y todavía sigue en el mismo lugar, por las dudas, que vuelva a doler y vuelvan las ganas de llorar.
A veces me asusta verme al espejo y desconocerme, verme haciendo cosas que nunca hubiera pensado hacer, como llevarme un rollo de cocina a la mesita de luz por si a la noche, de nuevo, tengo ganas de llorar.
Comentarios
Publicar un comentario